Historia y etimología de la piscina

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Historia y etimología de la piscina

Cuando hablamos de piscinas y de la instalación de piscinas en Toledo se nos vuelve irrefrenable investigar dónde surgieron estos espacios destinados hoy al ocio, al deporte y a la competición.

Curiosamente, y a diferencia de otras instalaciones, el origen de la piscina y el origen de la palabra que la denomina van bien de la mano. En este post de instalación de piscinas en Toledo te explicamos su origen y como ha evolucionado hasta la actualidad.

En la antigüedad hubo una preocupación por encontrar agua para subsistir, y una vez encontrada, por retenerla lo más cerca posible de los asentamientos humanos. Pronto se hicieron excavaciones en el suelo, pero también pronto se descubrió que tenerla estanca no la hacía potable para los humanos, así que se destinó a otros usos como el de regar los huertos, dar de beber a las reses y, en la época de los romanos, bañarse.

De allí surgieron los baños romanos, las termas, vestigio que hoy en día se conserva en ciudades emblemáticas como la británica Bath (que significa baño, terma romana). Además, el hecho de que se mantuviera el agua a altas temperaturas mataba a todos los gérmenes y bacterias que pudieran refugiarse en esas aguas estancas.

Pero fueron los mismos romanos los que descubrieron que, al tener peces en esas mismas aguas estancas, pero a temperatura ambiente -estanques que posteriormente los musulmanes denominarían albercas-, estos ayudaban a depurar el agua de insectos y bacterias porque se los comían. 

Fue así como estos recintos pasaron a llamarse piscinas, del latín piscis (pez). Estos simpáticos animalitos acuáticos fueron los agentes desinfectantes que ejercían la función de lo que en Piscicolor, S.L. conocemos hoy como "cloro", ese agente desinfectante que mata bacterias, hongos y otros gérmenes para que nadar y disfrutar de un relajante baño sea un lujo al alcance de todos. Interesante, ¿verdad?